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Los Relatos de Don Toño

¡Asalto!

La época de Navidad ha ido cambiando su poquito debido a los tiempos, las necesidades, los intereses y sobretodo por la problemática de la sociedad moderna.

Una de las tradiciones que más se ha perdido  es la de los Asaltos Navideños.

Hay que explicar para los que no son puertorriqueños que un "Asalto" es precisamente eso: un asalto. Como en los bancos, que los pillos a la cañona y a punta de cuchillo o revolver te despojan de tus pertenencias. En nuestra tradición, se te asaltaba a punta de guitarra, guiro y maraca y se te despojaba de tu ron, tu comida y tus antojitos. A nosotros nos encantaba que nos asaltaran. Porque a diferiencia del pillo que te asalta, que te deja anonadado, atontado, rabioso y sin fuerzas, el asalto navideño era un símbolo, un gesto de profunda amistad y un compartir que te permitía saborear  lo que es la Navidad.

Fíjese que no he usado la palabra parranda, ni truya… porque cada una tiene un significado distinto. Una parranda era un asalto, pero anunciado . Tú sabías que te iban a llevar la música… A qué hora o cuántos se presentarían,  eso era otro cuento.

La truya es como el rabo… Detrás de tí se sigue pegando gente que te sigue, de una casa se va a la otra y a otra y a otra…

Vamos a explicar como era el asunto. Se reunía un grupito con deseos de asaltar y se verificaba que habían suficientes instrumentos y voces . Porque los asaltos con  latas o potes, no eran bien recibidos…

            _”Si te dan una parranda con un pote y una lata, no le abras na”…

El organizador del asalto tendría que tener bebida para el ensayo y empezar a entonar a los músicos y cantantes. Se decidía la canción de entrada y se ensayaban las más comunes para cerciorarse que no se pondría un huevo, que no es otra cosa que un desplante o una verguenza.

El asunto era serio. La misión era llevar música bonita y alegría a los asaltados para que éstos a su vez fueran generosos en las bebidas y las comidas.

Cuando el grupo estaba ya entonado y preparado, que era generalmente despues de la medianoche, se partía a la primera casa. Se buscaba la forma de estacionarse bastante lejos  y se caminaba lo más silenciosamente posible. Si la familia estaba durmiendo, ¡mucho mejor! Parte del “Fun “ era despertarlos y hacerles el gasto. Sorprenderlos, "Asaltarlos" pero de alegría.

Muchas veces la mitad del “corillo”de la truya, era gente que no conocían a los dueños de la casa. Por eso era muy importante que el que organizaba el asalto estuviera dando la cara para que se supiera quien era el responsable.

Generalmente cuando todos estaban listos se gritaba “-ASALTO! Y se cantaba la canción de entrada. Una de las preferidas era:

  -“Saludos, Saludos vengo a Saludar….

Si la casa estaba a oscuras, tan pronto se prendía una luz dentro de la casa, se cambiaba la canción y se hablaba cantando…

 “- Prendiste la luz, metiste la pata, porque ya sabemos que estás en tu casa”…

Si el dueño de la casa tardaba en abrir la puerta, se procedía a cantar:

-“Abreme la puerta, abreme la puerta, que estoy en la calle y dirá la gente que esto es un desaire"…

Al dueño reconocer a los asaltantes y a los responsables por el asalto se procedía a dar entrada a la truya y éstos a su vez  seguían hablando a coro con música:

            “Alegre vengo de la montaña, de mi cabaña que alegre está y a mis amigos les traigo flores de las mejores de mi rosal”… Con tamborillo, guiro y maraca mi serenata que alegre está, y a mis amigos les traigo flores de las mejores de mi rosal-", significando que se traía la major música y alegría de la vecindad.

Ya todos instalados adentro y despues de par de canciones más, se pedía un descanzo y bebida de la siguientes maneras:

            -“A beber, a beber, a beber hemos venido, a bebernos el Don Q, que tienes Escondido”-

            “ Hace mediahora que estamos aquí y no nos ha dado ni un palo de aní”…

La velada sigue y se cantan trovas, décimas alusivas a los dueños de la casa, etc.

Cuando se ha terminado la bebida y la comida, se decide para la próxima casa que se va a saltar y los músicos entonan la canción de despedida…

“- Vamonos, vamonos, vamonos que la parranda se acabó”…

Se le extiende la invitación a los dueños de la casa o son ellos precisamente los que insisten que se lleve la música a algún pariente o amigo.

La noche se extiende con varias truyas y cerca de la madrugada cuando el alcohol está hacienda efecto principalmente en los músicos y cantantes hay que buscar la forma de darles comida caliente para revivirlos y terminar la noche antes de la “amanezca.”

Se busca de lo que se tiene y se hacen sopas o sopones de bacalao, salchichón  o de cualquier grano que se tenga. Los más atrevidos buscarán una gallina para hacer un asopao y se las robarán, si hay que robársela. Se complemanta con tostones de plátano y si se está cerca del pueblo se comprará pan de agua o sobao en cualquier panadería que esté horneando pan a esa hora, aunque no esté abierta.

Despues de la comelata, se han recargado las baterías y se visitan distintas casas hasta que sale el sol. Si el asalto llega con el sol , los dueños de la casa invitan por lo general al desayuno…

La noche de Asalto era una noche de mucha música, de mucho ron, mucha comida y alegría…

Pero como dije antes, la problemática actual convirtió nuestros Asaltos Navideños en verdaderos Asaltos… En donde el pillo y el maliante aprovechaba para colarse con la truya y hacer sus barbaridades.

Son muy pocos los que se atreven abrir sus casas en altas horas de la madrugada. Son muy pocos  los que se atreven a llevar su familia en caravana de sitio en sitio por miedo a ser asaltados de a Verdad. Que pena,  ¿verdad?

Lo que se pierde esta generación por culpa de la maldita droga!

(Foto de Miguel Maldonado para El Nuevo Día, Puerto Rico) 

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